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Por qué a veces no tengo química con mis entrevistadores

por | Oct 17, 2020 | Uncategorized

Mientras te comes un menú en el centro de tu ciudad, te das cuenta de que las cosas no han ido como esperabas en la entrevista de trabajo que has hecho esta mañana.

Te has quedado un poco sorprendido de la actitud del reclutador en la entrevista de trabajo. No te ha parecido ni mal educado ni nada por el estilo, pero no has sido capaz de conectar con él. La información no fluía y no tenías la química que sí has tenido en otras entrevistas durante tu búsqueda de empleo.

¿Qué ha pasado?

La respuesta es fácil: nada que no puedas controlar la próxima vez.

En este post te vamos a hacer reflexionar sobre el porqué de que a veces no tengas química con los reclutadores en tus entrevistas de trabajo para que tu búsqueda de empleo sea más eficaz.

Empecemos haciendo una pequeña reflexión ¿te paras a pensar durante los dos primeros minutos cómo es la personalidad del reclutador? ¿intentas saber como es el reclutador o reclutadora con anterioridad a la entrevista? ¿tratas igual a los reclutadores con formación en este ámbito que a las personas que no se dedican a reclutar personal pero que por circunstancias tienen que hacerlo? ¿observas al reclutador o a la reclutadora para ver si parece cansada, estresada o cualquier otra circunstancia?

Es crucial hacer este pequeño análisis para adaptar nuestra comunicación durante la entrevista. No tiene sentido adoptar una actitud parecida a la del entrevistador si ésta o éste, por ejemplo, no habla mucho o es distante en la entrevista de trabajo ya que, en ese caso, no podremos explicar todos nuestros puntos fuertes al estar también callados nosotros.

Hacer hipótesis de lo que puede estar sucediendo e intentar revertir la situación durante la entrevista es importante ya que, si perdemos esta oportunidad de promoción de nuestra candidatura, podríamos perder también la posibilidad de conseguir el empleo.

Debemos hacer lo que esté en nuestras manos y no entrar en una dinámica de resentimiento o queja ya que en este momento no podemos perder energía mental: repítete “busco empleo y es lo que tengo que conseguir”.

Las tres principales 3 posibles causas que hacen que no tengas química con la persona que te entrevista son las siguientes:

1. Grados de introversión o extroversión diferentes entre el entrevistador y el entrevistado. Si tú eres muy extrovertido y el entrevistador o la entrevistadora son introvertidos, posiblemente tenderás a hablar mucho y a dar muchos datos, aclaraciones, etcétera que son demasiado extensos o redundantes para ellos. En estos casos es mejor haber preparado antes de la entrevista una lista de explicaciones clave. Así nos aseguramos de facilitar la información más importante -ya que fundamenta nuestra candidatura y la diferencia- pero de manera más breve y concisa.

Los introvertidos, aunque socialmente a veces se han estado mal considerados al considerárseles erróneamente distantes, cuentan con ciertas ventajas sobre los extrovertidos al tener una capacidad de escucha mucho más desarrollada, así que, no os preocupéis la información llegará y será considerada.

Este proceso de adaptarnos al interlocutor se llama calibrarse y es sumamente importante para que el interlocutor, en este caso un reclutador o reclutadora, se sientan cómodos y establezcan una vía de comunicación efectiva con nosotros. Es un concepto que no solo se aplica a la búsqueda de empleo sino a las relaciones humanas en general.

Por el contrario, si tú eres una persona introvertida y el entrevistador es una persona extrovertida, deberías calibrarte con ellos y ser un poco más extenso en tus apreciaciones.

También es interesante evaluar a simple vista el grado de timidez del entrevistador, especialmente si es introvertido, y facilitar la comunicación al máximo tratando de adaptarnos a su estilo. Si tu fueses tímido y esto tuviese un impacto en tu búsqueda de empleo deberías intentar gestionar la situación con un orientador profesional o un coach certificado.

Con esto evitamos que no haya química por el tipo de persona que eres pero qué pasa si…

2. El reclutador no tiene un buen día. Sí, ya sabemos que esto te puede parecer una razón un poco inconsistente pero las relaciones humanas son así y la selección de personal no es una excepción. La empatía y la compasión juegan siempre un papel importante en las entrevistas por ambos lados.

En ocasiones hay reclutadores que tienen mucha prisa por entrevistar a sus candidatos ya que tienen que hacer más de 8 ó 10 entrevistas al día. Quizás no querían ser la persona que entrevistase a los candidatos pero les han asignado esta tarea.

Recordemos que en muchos casos los reclutadores están en organizaciones complejas con muchas responsabilidades que tienen que hacer deprisa e informando de su gestión a muchos superiores jerárquicos al mismo tiempo y, además, con una gran presión por los resultados. En algunas empresas de selección de personal, además de hacer la entrevistas tienen también responsabilidades comerciales.

Incluso puede ser, como nos pasa también a nosotros, algo personal. Todos nos hemos podido discutir con nuestra pareja por la mañana, haber llegado tarde por un colapso en la carretera, haber tenido una disputa con nuestro jefe o jefa o quizás haber recibido una factura que no esperábamos.

En resumen, si ves que el entrevistador o entrevistadora está de mal humor o está siendo muy distante no es descabellado preguntarle si prefiere aplazar la entrevista a otro momento alegando que quizás el día parece ser un día de “mucho trabajo”. Esta asertividad será percibida como una cosa positiva por el entrevistador. Si prefieres no tomar este riesgo lo mejor es seguir intentando tener la mejor entrevista posible aislándote y tratando de comprender al entrevistador en lo que sea que le esté pasando. Sé muy pragmático en las explicaciones -que no se quede ningún dato en el tintero- y no muestres tu malestar por cómo él o ella se esté comportando.

Como excepción a este último punto, si consideras que están habiendo faltas de respeto o situaciones parecidas deberías expresarlo abiertamente y evaluar si quieres trabajar en esa organización. Todo debe estar dentro de un cierto grado, no dejes que te falten al respeto.

Esta es la causa más difícil de paliar ya que no sabemos a simple vista qué está pasando. La tercera causa, que veremos a continuación, es contrariamente la más fácil de gestionar ya que se puede hablar de ella directamente con la persona que nos entrevista.

3. Las expectativas de comunicación son diferentes entre el entrevistador y el entrevistado. Si estás respondiendo a una pregunta y el entrevistador tiene que hacerte dos o tres más sobre el mismo tema, es posible que no le estés dando toda la información que necesita. Por el contrario si en dos ocasiones o más te dice algo parecido a “me queda claro, gracias” es que estás siendo demasiado detallista en las respuestas.

Puedes preguntar “¿estoy dándote demasiada información o demasiado poca?” ya que así el entrevistador podrá darnos feedback acerca del grado de detalle que necesita.

Con frecuencia, especialmente a los entrevistadores que tienen que hacer más de 5 ó 6 entrevistas al día les resulta cansado tener que “sacar la información con sacacorchos” o, por el contrario, tener que escuchar tanta información que no necesitan.

Es importante ajustar el nivel de información para que el entrevistador o la entrevistadora no tenga que hacer un sobreesfuerzo en la entrevista de trabajo y es pueda centrar en analizar nuestro perfil al cien por cien.

Como ves calibrarse con el entrevistador siempre hará que te sea más fácil tener química con ella o él. Pero cuidado, ya que hay comportamientos que puedes hacer para generar química y que pueden ser mal interpretados. Hablaremos de ellos en nuestro próximo post.

Te deseo buena química en tu próxima entrevista 🙂