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Cómo no desanimarse en la búsqueda de empleo

por | Oct 17, 2020 | Autogestión

Te acabas de levantar y te da la impresión de que hoy no va a salir nada bien en tu búsqueda de empleo. Llevas días sin oír nada de los reclutadores y, aunque no eres una persona que se desanime, hoy no es tu día. La sensación se ha ido gestando en los últimos días y hoy,  al final, empiezas a sentirte mal.

 

Aun así te fuerzas a seguir positivo y a hacer muchas cosas para ver si aceleras el día que esperas hace meses: el día en que te dicen que empiezas a trabajar en tu nuevo empleo.

 

Piensas en hacerte el desayuno pero al final decides salir a tomarlo a una cafetería ya que necesitas a la gente, estás harta o harto de estar en casa esperando. Te pasas los días haciendo cosas por que “el trabajo no va a picar a mi puerta” y buscas y buscas trabajo en Linkedin, Infojobs y no sabes ya cuantos sitios más.

 

Y llega el momento.

 

Te estás empezando a poner triste, los pensamientos negativos afloran y empiezas a sentir una emoción como rabia, tristeza o cualquier otra (las emociones son siempre personales podrías tener otras).

 

Piensas que nunca más volverás a trabajar.

¡Para!

Respira

 

Perfecto ¿nos dejas que te hagamos una serie de sugerencias para poner en práctica justo ahora? Sí, sí cuando ahora que piensas que todo irá mal y que tu hora laboral ya llegado. Empecemos.

 

Todas las sugerencias se resumen en la siguiente frase: “Plantéate metas que sólo dependan de ti”

 

Como explicaremos en otro post futuro parte del éxito en la búsqueda de trabajo consiste en hacer cosas para encontrar empleo pero también tener claro que es un proceso. La calidad de cómo nos sentimos durante ese proceso depende de cómo nos cuidemos a nosotros mismos.

 

“Buscar trabajo es un proceso, no depende enteramente de nosotros mismos. Eso no significa que debamos rendirnos ni dejarnos llevar. Se deben hacer muchas cosas pero hay que entender que los resultados no llegarán en el momento que nosotros queramos sino cuando tengan que llegar (“la búsqueda de empleo es un proceso”)

 

Sí, sí habéis leído bien… el resultado de nuestra búsqueda de trabajo no depende de nosotros, si siquiera de los reclutadores que conocemos, ni de los contactos… al final tiene que haber también un puesto para el que estemos calificados y que se quede vacante, así que, a veces puede pasar que lo estemos haciendo todo bien y que el puesto aún no esté disponible.

 

Pero vivimos en una sociedad de resultados, si no hay resultado parece que el resto no importa, nos autoexigimos ser los Ronaldinhos o los Messis de la búsqueda de trabajo y empezamos a pensar que… (la lista es interminable):

 

  1. No le caemos bien a alguien que está hablando mal de nosotros.
  2. No tenemos suerte.
  3. Somos mayores ya y claro, al tener esa edad en el mercado de trabajo somos invisibles.
  4. Somos demasiado jóvenes y nadie nos da una oportunidad.
  5. No valemos lo suficiente y los demás tienen razón al no contratarnos.
  6. No estamos reciclados y nuestras habilidades profesionales ya no sirven.
  7. Nos falta formación, sobre todo el máster de tal o la formación profesional de cual.
  8. …. La lista es interminable, se podrían poner 1000 cosas diferentes que están en las cabezas de muchas personas desempleadas…

 

Pues bien, esto va de evitar todos esos pensamientos cortándolos de raíz. Si no lo hacemos empezarán a asentarse en nuestra cabeza y crearán creencias. Esas creencias nos acaban pareciendo verdades absolutas sobre nosotros mismos y, creedme, eso sí que puede hacer que encontréis el trabajo mucho más tarde de lo que deseáis, ya que se producirá el efecto profecía autocumplida.

 

Resumiendo, podríamos hacer 100 acciones de búsqueda de trabajo al día y no conseguir empleo. Por el contrario, podríamos no hacer ninguna y aquel día encontrarnos por la calle a un amigo que se acaba de enterar de un puesto que está vacante y ¡zas! problema solucionado, contrato laboral firmado.

 

Pensar que todo lo que hagamos en la búsqueda de empleo dará sus frutos hace que nos vayamos desenergizando y nos autoinfringe una presión que hará que nos sintamos peor. Si nos sentimos peor, la espera se hará más larga, el proceso más doloroso, la creatividad se irá y nuestros ánimos estarán peor.

 

Ese es el momento en el que debéis daros cuenta de que tenéis que seguir haciendo todo lo que está en vuestras manos y esperar el resultado. Que nadie entienda que hay que dejarse llevar o ser “pasota”. Hay que hacer todas las cosas que estén en nuestra mano y luego cuidar la calidad de nuestros pensamientos.

 

Una vez hechas, dedicad vuestro tiempo a las tareas que os regeneran sin pensar que os están distrayendo de vuestra búsqueda de trabajo ya que, lo creáis o no, al estar haciendo que os sintáis mejor están mejorando vuestras posibilidades de encontrar un nuevo empleo. Nada de culpabilidad estas actividades también forman parte del proceso.

 

Algunos ejemplos de esas tareas regenerativas serían:

 

  1. Ir al gimnasio o hacer el deporte que os gusta. También podéis empezar un deporte nuevo.
  2. Aprender un idioma (si es posible que os dé empleabilidad como por ejemplo el inglés). Una extensión de esta actividad es ver series o películas en versión original para poder agudizar la comprensión oral del idioma en cuestión.
  3. Tomar cafés con personas que, aunque no os puedan dar trabajo, os puedan presentar gente. Pero cuidado, tienen que ser personas que os hagan sentir bien, no os juntéis con tóxicos.
  4. Andar por la calle. El movimiento bilateral del cuerpo involucra a los dos hemisferios y hace que los pensamientos negativos se disipen.
  5. Cocinar
  6. Meditar o hacer mindfulness.
  7. Dedicar tiempo a la familia y, en especial, a los hijos.
  8. Leer novelas o textos que os interesen.
  9. Hacer un viaje, el camino de Santiago o cualquier otro tipo de actividad.

 

Acabemos con un ejemplo práctico, para aterrizar lo que estamos diciendo.

 

Uno de nuestros ídolos, Pau Gasol mostró porqué es uno de nuestro mejores deportistas. No es sólo una cuestión de talento, que obviamente lo tiene y mucho, sino que supo esperar correctamente y cuidarse cuando tuvo un pequeño bache en un de los equipos de la NBA en los que jugó.

 

Pau no salía todo lo que él hubiese deseado. Empezó a sentir que esto le estaba afectando pero no dejó que los pensamientos se instaurasen en su cabeza e ideó una estrategia para no desanimarse. La hizo visible en dos acciones que sí dependían enteramente de él: entrenar muy bien y no fallar ni un solo tiro libre cuando saliese a jugar. Al final Pau volvió a salir con frecuencia y deleitarnos con su juego.

 

Se trata de eso.

 

Los resultados llegaron ya que se dejaba la piel en los entrenos y, cuando salía a jugar, siempre marcaba algunos puntos jugando. Eso hizo que se animase y no cayese en el hoyo.

 

No esperes más, piensa en dos cosas que dependen enteramente de ti y que harán que hoy puedas evitar los pensamientos negativos en la búsqueda de tu nuevo empleo.

 

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